"Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso." — Apocalipsis 1:8
A través de los años han habido grandes siervos de Dios que nos han dejado un gran legado. Grandes hombres de Dios que marcaron el camino, y que hoy en día son parte de la nube de testigos. Todos estos siervos tuvieron en común algo que marcó sus vidas: un toque del Espíritu Santo que los transformó para siempre y los puso en la brecha.
Unos fueron llamados por visiones, por sueños, a través de una voz audible o por alguna señal sobrenatural. Esa llama que en ellos ardió, ese espíritu de avivamiento que los movió, esa misma llama es la que hoy en día Dios quiere encender en esta última generación antes del regreso de Cristo.
El Llamado de Max Crespo
Dios llamó al siervo Max Crespo para la gran victoria final. En el año 1987 en la ciudad de New York, a sus 24 años de edad, tuvo la primera visión en la que el Señor le habló a través del Espíritu Santo sobre su llamado. Dios le dijo palabras que nunca olvidaría: "prepárate en ayuno y oración ya que pasarás pruebas aún más fuertes que las que Yiye Ávila experimentó."
Y vino el día en 1993 aquí en Tampa, cuando el dunamis — el poder de Dios — cayó en ese lugar, y el Señor se apareció a Max y le dio su llamado. En aquel entonces un hombre se le apareció y le dijo: "¡Tú, qué estás haciendo? ¡Avanza y prepara la mesa!"
Dios llama hoy a todos los que tienen un corazón para Él, para que sean parte de la preparación que se necesita para el avivamiento final. Hay que preparar la mesa — el escenario espiritual para el gran derramamiento del Espíritu Santo que viene.
El Tiempo se Acerca
Estamos viviendo los últimos tiempos antes del regreso de Cristo. La palabra de Dios es clara: habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. Las naciones estarán en angustia. El mar y las olas rugirán. Los hombres desfallecerán de temor.
Pero para los que amamos a Dios, estas señales son de esperanza. Porque cuando estas cosas comiencen a suceder, debemos erguirnos y levantar nuestra cabeza, porque nuestra redención está cerca.
La mesa se está preparando. El avivamiento viene. ¿Está usted listo?
"Y acontecerá después de esto, que derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones." — Joel 2:28